Estanzas de Loria
mi voz herida, voz de simiente y de clavo.
Quiero que sólo las flores se declaren la guerra
y que en lechos de hierba yazca dormida la paz.
El viento graba en las rocas parajes astrales.
¡Ayudadnos con corazón y alma, multitudes cereales!
País Alto, hago un ramo de retama y otras plantas,
que ato con la canción metálica de los gallos.
Vuela a ras de hierba el labio de la guadaña,
se esparcen las trenzas de los constantes badenes.
Las montañas extienden sus blancos velos nupciales.
Han sido enterrados los viejos bastones pastorales.
Ayer atravesé los reinos boscosos
y la fraternidad de piedras y puentes,
y me besó en la boca la sonrisa de Setúria,
mientras pasaban por el cielo las carretas de los truenos.
Bebo lentamente los silencios de las leyendas de las cimas
y me explico la huída de los osos boreales.
País Alto, alguien borra tu cara agraria,
donde desierta la lana y agonizan los trigos.
Yo sé de una montaña con corazón de hoguera
y una falda donde pastorean los resistentes rebaños.
Todas tus cimas escuchan los nocturnos litorales
y en mi corazón suenan tambores con guirnaldas.
¡No os pesa el firmamento, montañas, oh montañas
que no me cabéis en los ojos por un exceso de cimas!
¡Gigantescas y mudas, oh, sencillas y extrañas,
ponedme en la frente las manos con anillos de lloviznas!.
Desde mi lugar secreto, entre abruptos peñascos,
lleno de misterio mis cántaros de ocaso.
Lória se encuentra en Andorra, un pequeño país pirenaico de lengua catalana que Bartra amaba de una manera especial.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.