La canción de las manos abiertas
no necesito que me aplaudan.
Que no se ponga la luna
en medio de mi voz,
ceda el estómago a su oscura desmesura
por lo que voy a cantar.
Para cantar lo que voy a cantar
no bastará una vida entera,
el beso de mi madre sobre un papel mojado,
un armazón decorado con todas sus cartas,
que encima tengo guardado.
Tengo que cantar
la promesa que en otro lugar diría bajito
la mentira que sin las piernas cortas tendrá manos abiertas
los ojos cerrados que me hicieron dueño
de todo lo que no hay.
Para quedarme entre la gente
la ilusión suficiente me dirá
que la canción aún no ha terminado,
ni las ganas de volver atrás.
Conocer la raíz,
escondida en la voz, en toda libertad,
y el fruto en que se volverá.
(2013)
Traducción: Alessio Arena
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