La Carmeta
triste como un "nunca más"
se la ve caminar
por el barrio chino
cuando no hace frío y el día es claro...
¡A la Carmeta!
Es, como el barrio, un recuerdo
que se escurre paso a paso,
y en el ayer se nos pierde
como una farola de gas
o como un tranvía abierto...
¡Es la Carmeta!
Con un perro viejo, lleno de sarna
el abrigo comido por las polillas.
La boca roja
y una flor en la oreja.
Quizá añorando el Edén,
el Arnau y el Bataclán
y las noches de Casa Peret
se le ido doblando
la espalda poquito a poco
¡A la Carmeta!
Se ha ido marchitando día a día
como la vieja melodía
que nadie canta
porque los tiempos cambian...
Cuando veas por el Paralelo
a la vieja y al perro,
háblale de entonces
cuando para sentir su cuerpo
quizá la hubieses cubierto de oro.
¡A la Carmeta!
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