La prisión de Lérida
En la ciudad de Lérida
hay una prisión,
donde no faltan presos,
pequeña, bonita,
bastantes envía el barón,
lireta, liró.
Ciento cincuenta presos
cantan una canción,
la niña les escucha
pequeña, bonita,
desde el alto del mirador.
lireta, liró.
Cantad, cantad, buenos presos,
de aquí os sacaré yo,
iré a ver a mi padre
pequeña, bonita,
conseguiré el perdón,
lireta, liró.
Ay, padre, padre mío,
yo os pido un don.
Ay, padre, padre mío,
pequeña, bonita,
las llaves de la prisión,
lireta, liró.
Ay, hija Margarita,
mañana liberaré a todos,
Ay padre, padre mío,
pequeña, bonita,
acusadme a mí de todo,
lireta, liró.
Y en cada cabeza en la horca,
poned un ramo de flores
para que la gente cuando pase,
pequeña, bonita,
sienta el buen olor,
lireta, liró.
Versión de Marina Rossell:
En la ciudad de Lleida
hay una prisión,
nunca le faltan presos
pequeña bonita,
señor gobernador,
«lireta liró».
Todos los hombres que allí viven
han escrito una canción,
una canción sencilla,
pequeña, bonita,
de rabia y de amor,
«lireta liró».
El carcelero la escucha
desde lo alto del mirador,
a cada verso, a cada estrofa,
pequeña bonita,
es más grande su rencor,
«lireta liró».
Los presos se dan cuenta,
ya cantan mucho más fuerte.
El carcelero tiene un arma,
Pequeña, bonita,
los presos la canción,
«lireta liró».
¡Cantad, cantad, buenos presos!
Cantad la canción
contra la paz armada
pequeña, bonita,
la ley del invasor,
«lireta liró».
¿Por qué bramáis, tontos?,
¿a qué viene tanto ruido?
¿Os falta comida y bebida?
Pequeña, bonita,
¿Os quitan la ración?
«lireta liró».
No nos falta comida ni bebida,
señor gobernador,
lo que nos falta lo tendremos,
pequeña, bonita,
¡las llaves de la prisión!
«lireta liró».
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