No hay cura para el amor
Sé que este amor es real,
no importa cómo todo salió mal,
eso no cambia la forma en que me siento.
Y no puedo creer que el tiempo
vaya a curar esta herida de la que estoy hablando.
No hay cura. No hay cura.
No hay cura para el amor.
Me muero por ti, cariño,
no puedo fingir que no.
Necesito verte desnuda,
en tu cuerpo y en tu mente.
Te tengo como una adicción,
y nunca me saciaré.
No hay cura. No hay cura.
No hay cura para el amor.
No hay cura para el amor.
No hay cura para el amor.
Todos los cohetes espaciales
están ascendiendo cruzando el cielo.
Los libros sagrados están abiertos de par en par.
Los doctores están trabajando día y noche.
Pero nunca encontrarán esa cura para el amor.
No hay bebida ni droga
-Ah, decídselo, ángeles-
No hay nada lo suficientemente puro
para ser una cura para el amor.
Te veo en el metro,
y te veo en el autobús,
te veo tumbada conmigo,
te veo despertando.
Veo tu mano, veo tu pelo,
tus pulseras y tu cepillo.
Y te llamo, te llamo,
pero no te llamo con la delicadeza suficiente.
No hay cura. No hay cura.
No hay cura para el amor.
Entré en esta iglesia vacía,
no tenía ningún otro sitio al que ir,
cuando la voz más suave que jamás he oído,
susurró a mi alma.
No necesito ser perdonado por quererte tanto.
Está escrito en las Escrituras.
Está escrito ahí con sangre.
Incluso oí a los ángeles proclamarlo desde las alturas.
No hay cura. No hay cura.
No hay cura para el amor.
No hay cura para el amor.
No hay cura para el amor.
Todos los cohetes espaciales
están ascendiendo cruzando el cielo.
Los libros sagrados están abiertos de par en par.
Los doctores están trabajando día y noche.
-No hay cura para el amor-
Pero nunca encontrarán esa cura para el amor.
-No hay cura para el amor-.
Adaptación: Alberto Manzano
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.