De fuego y de terciopelo
para hacer que cabalgue el viento
y se ría de las fronteras.
Para fecundar con cada verso
llevado por el viento del norte
un nuevo universo posible.
Para compartir soledades
y aprender a enderezar los escudos
cuando vienen tiempos de barbarie.
Para murmurar o gritar,
prender almenaras en la noche
y arrancar el corazón del olvido.
Para vivir el ahora y el aquí
y también el mañana por la mañana
y el siglo cuarenta y cuatro.
Para, si conviene, perder el norte,
y navegar lejos del puerto
burlándonos de la Muerte.
De fuego y de terciopelo
quiero las palabras.
De fuego y de terciopelo
quiero las canciones.
De fuego y de terciopelo,
la melodía que alza el vuelo.
De fuego y de terciopelo,
la voz que esparce alegría y penas.
Para morder, acariciar,
y, si es necesario, polinizar
las palabras que yacen en los libros.
Para mantener el deseo vivo,
y allí donde hay ceniza, el rescoldo
de una cicatriz ardiente.
Para que el horror cierre el pico,
para dar imágenes al ciego
y arsénico a las certezas.
Para inventar un nuevo color
y para plantar una semilla
que no germine con el miedo.
Para cogerte de las manos
y acompañarte unos instantes
o quizás toda la vida.
Para, sin moverte de la cama,
viajar en un tren nocturno
que te lleva hasta el infinito.
De fuego y de terciopelo
quiero las palabras.
De fuego y de terciopelo
quiero las canciones.
De fuego y de terciopelo,
la melodía que alza el vuelo.
De fuego y de terciopelo,
la voz forjada en el crisol.
Para salpicar de fuego el gris
de la cárcel, y llevar una sonrisa
a quienes sufren el exilio.
Por la ternura, el combate,
la danza, y también el estallido
violento de lo inesperado.
Para ofrecer el lobo al cordero.
Para que no se borren nunca
los sueños de la niñez.
Para jugar a dados con el azar,
en pleno desierto encontrar un mar
y alumbrar como un faro.
Para hacer pequeños a los gigantes
y tratar de incrustar unos granos
de arena en ciertos engranajes.
Para que la imaginación
nunca pida perdón
al poder ni a la razón.
De fuego y de terciopelo
quiero las palabras.
De fuego y de terciopelo
quiero las canciones.
De fuego y de terciopelo,
la melodía que alza el vuelo.
De fuego y de terciopelo,
la voz que embriaga como el alcohol.
(Si un poeta es lo suficientemente astuto
para mezclar el fuego y el terciopelo,
para un músico es un juego
extraer el terciopelo del fuego.)
El cantautor barcelonés Enric Hernàez ha muerto a los 68 años. Considerado uno de los nombres más personales de la generación posterior a la Nova Cançó, exploró con libertad estilos como el pop, el jazz, la bossa nova y el rock, así como la musicalización de poesía.
El Covard (El cobarde) es el décimo disco publicado por el cantautor catalán Josep Andújar “Sé”. Incluye una habanera titulada Onades dins del cor (Olas en el corazón), escrita por el autor con música de Llorenç Fernández, canción que encarna la esencia de este nuevo trabajo realizado por un artista ligado a sus orígenes, al mar Mediterráneo, a la “Cançó de taverna” y marinera, a una cultura de tierra y mar que tras sus muchos años de oficio sigue aflorando en todas sus composiciones.