Vivir a dos
el origen y el primer principios de mis días,
perder el sentido, a sorbos y abrir, de par en par, valientemente ese rincón.
¡Vivir a dos...! ¿Vivir a dos...?
Adivinar una sonrisa inmersa detrás de un sollozo
y el sí condicional que está detrás del no,
dejar en las manos del tiempo aquello que le pertenece: lo eterno, lo efímero, lo pasajero.
¡Vivir a dos...! ¿Vivir a dos...?
Volver a hacer el amor intensamente y poco a poco,
olvidando el espacio y el tiempo como dimensiones,
fundir las pieles en la hoguera de una sábana blanca, empapadas en sudor, las velas de la noche.
¡Vivir a dos...! ¿Vivir a dos...?
Y no confundir jamás «costumbre» con «vivir juntos»,
ni el «buenas noches» con un pequeño ritual nocturno,
odiarse profundamente para reírse después y perder el tiempo en algún bar
viendo a la gente cómo va y viene...
¡Vivir a dos...! ¿Vivir a dos...?
Traducción: Luis Eduardo Aute
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