Dijo que se llamaba tiempo
que el sol tiene prisa por huir, rodando se va, le tiene miedo al mundo,
que aquel niño que ayer jugaba conmigo, hoy apenas me reconoce,
que el beso de los amantes es dulce hoy pero menos que ayer...
Que la misma gente que ayer paseaba bajo nuestro balcón
me parece un poquito más gris, más triste...
¿Dónde está su sonrisa?
Dónde está su sonrisa...
Recuerdo, hoy, aquellas noches en blanco hablando de palabras que creíamos importantes,
éramos valientes, nada nos daba miedo, éramos dos luces en el mar.
Creíamos que era fácil detener la historia con nuestras manos.
No conocíamos palabras coma «cansancio», «miedo», «desfallecer», «desencanto»...
pero hasta esa mañana que, en el fondo de un espejo, él se presentó,
jamás lo habíamos visto.
Dijo que se llamaba tiempo,
dijo que se llamaba tiempo...
Traducción: Luis Eduardo Aute
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.