Quemando nubes
vertical y el mundo se detiene.
Pidiendo piedad al fuego
se esconden los chiquillos
a la sombra de cualquier
sombra que Dios les procura.
Quemando nubes pasa el sol.
El día cae de rodillas
mendigando la siesta.
A los párpados con sueño
les resbala un hilo de baba.
Y todo sabe mal y nada quiere (*)
y todo pesa y nada pasa.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.
El alma abandona el cuerpo
turbia y embriagada,
fantasía de un amor
de eternidad limitada.
No saca cuernos el caracol,
ni sube a la montaña. (**)
Quemando nubes pasa el sol.
Vigila al atravesar el bosque
que los matojos, huérfanos de lluvia,
podría quemarse
si los rozaras con las piernas.
En la sombra de tus sábanas
te espero, no tardes demasiado.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.
Patrona de los inactivos,
Santa Pereza del Mediodía,
proteged el amor furtivo:
si así lo quiere Dios, que así sea,
especialmente en julio
cuando, reclamando compañía,
quemando nubes pasa el sol.
Quemando nubes pasa el sol,
y tú y yo follando al mismo tiempo
que en otros lugares llueve
y en otra parte el mundo llora.
Unos de fiesta, otros de duelo,
unos luchan, otros se abrazan.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.
(*) Del refrán catalán "voler i doler", tener deseo y miedo al mismo tiempo por algo o alguna cosa.
(**) De la canción popular infantil:
Caragol treu banya,
puja a la muntanya...
(Caracol, saca los cuernos,
sube a la montaña...)
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