42 aniversario de su fallecimiento
Jorge Cafrune: el cantor popular del tiempo de oro del folclore
La madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú, fue atropellado por una camioneta. Quedó demasiadas horas tirado en la ruta y al día siguiente falleció. Tenía 40 años. El hecho nunca fue esclarecido.
La madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú, fue atropellado por una camioneta. Quedó demasiadas horas tirado en la ruta y al día siguiente falleció. Tenía 40 años. El hecho nunca fue esclarecido.
Jorge Cafrune.
Télam - Jorge Cafrune fue una de las figuras emergentes del tiempo "dorado" del folclore: despertaba una enorme seducción a la que aportaban su estampa criolla, la cercanía que proponía desde el escenario y su inclinación, sin artificios, por el testimonio y la canción social. Las confusas circunstancias de su muerte —jamás esclarecidas—, exacerbaron ese relato.
Se ubicaba lejos de la proyección técnica de las guitarras folclóricas de su tiempo como Eduardo Falú o Atahualpa Yupanqui. Tampoco cultivaba la gestualidad masiva de Horacio Guarany, otra figura de inmensa atracción del público y de valor en la línea compositiva. Con sus propios rasgos y limitaciones, Cafrune cultivó una trayectoria de cantor y divulgador de lo convirtió en un referencia de la música popular.
Más allá de sus probados méritos artísticos, la dimensión política e ideológica de su figura, su padrinazgo a Mercedes Sosa en el Festival de Cosquín y las circunstancias sospechosas de su muerte alimentaron una narrativa.
Nació en Perico, Jujuy el 8 de agosto de 1937, y se crio en una familia que combinaba las costumbres gauchescas con los orígenes árabes.
Cantor del alba
El "Turco" tomó clases de guitarra con Nicolás Lamadrid mientras cursaba sus estudios secundarios. En Salta conoció a Luis Alberto Valdez, Tomás Campos y Gilberto Vaca, con quienes conformó su primer grupo, "Las Voces del Huayra". En 1957 grabó su primer disco pero la convocatoria al servicio militar alteró aquel plan.
A su regreso impulsó el nacimiento de "Los cantores del Alba" acompañado por Tomás Campos, Gilberto Vaca y Javier Pantaleón, pero poco después decidió continuar en formato solista.
Padrino de Mercedes Sosa
Por sugerencia de Jaime Dávalos recaló, en 1962, en el Festival de Cosquín. A pesar de haberse presentado fuera del programa oficial, la inmediata adhesión del público lo convirtió en "revelación".
Consolidó rápidamente una estrecha relación con el Festival. En ese ámbito se convirtió en el padrino de Mercedes Sosa, la tucumana que transformó la evolución del folclore de aquellos años.
La anécdota es conocida y el registro de audio se conserva y está disponible en YouTube. Subió al escenario y dijo: "Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y voy a recibir un tirón de orejas de la Comisión (por la comisión municipal organizadora del festival), pero qué le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que, como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa."
Mercedes subió al escenario y cantó Canción del derrumbe indio, de Fernando Figueredo Iramain, acompañada solo por su bombo. El público estalló en aplausos.
La década del 70
Su carrera continuó hilvanando éxitos. En los 70 se radicó en España, donde tuvo un notable suceso. Retornó al país en 1977 cuando falleció su padre mientras otros artistas se mantenían en el exilio a raíz de la dictadura militar. En aquel tiempo, Cafrune, reconocido por su cercanía con el peronismo, fue objetivo de la amenaza y la censura.
La madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para depositar un cofre con tierra de Bolougne Sur Mer en homenaje al general José de San Martín, fue atropellado por una camioneta a la altura de Benavídez. Quedó demasiadas horas tirado en la ruta con las costillas incrustadas en los pulmones, y al día siguiente falleció.
Tenía 40 años. El hecho nunca fue esclarecido. Algunos creyeron ver en su muerte una reacción por haber cantado, días antes, El orejano y Zamba de mi esperanza —canciones prohibidas por la dictadura militar, en el Festival de Cosquín.
Cuatro hijas de su primer matrimonio —la cantante Yamila es la mayor— y dos hijos del segundo —que concretó con una española— componen la familia del hombre que desde 1972 alternaba su estadía entre Europa y la Argentina. Su voz, que evocó el drama del gaucho perseguido, los caudillos federales y los versos del Martín Fierro, se apropió, por derecho propio, de un espacio en la memoria musical argentina.
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Medio siglo después de su histórica actuación de 1975 junto a Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet regresó al Olympia de París en un concierto compartido con Borja Penalba. Una noche que permitió recuperar la memoria de un escenario vinculado a la libertad durante el franquismo, pero también escuchar a una artista que continúa creando, grabando y defendiendo la canción como expresión cultural y compromiso con su tiempo.