Llanto por Olga Guillot
Sonó el teléfono. Era Moncho —al que un día Lucho Gatica bautizó como rey del bolero—, que me anunciaba que la reina del bolero, Olga Guillot, había muerto.
Sonó el teléfono. Era Moncho —al que un día Lucho Gatica bautizó como rey del bolero—, que me anunciaba que la reina del bolero, Olga Guillot, había muerto.
Olga era la precursora del feeling, pionera en su género, contemporánea de Sinatra, Nat King Cole o Edith Piaf, con quienes compartió escenarios.
Parece imposible que haya callado para siempre esa única manera de contar historias a través del bolero, ese derroche de intensidad que vivía a cada minuto, ese timbre de voz tan singular. Empezó a cosechar sus primeros triunfos hace ya casi un siglo, en la Cuba de Batista, anterior al triunfo de la revolución. Mamá cubana, así quería que algunos la llamáramos.
Vino a Barcelona el 14 de mayo de 1997 en la entonces discoteca Luna Mora. Fue una velada inolvidable donde compitió con una final del Barça y, aún comenzando a las 12 de la noche, a sus entonces 73 años, salió vencedora. El año siguiente debutó en el Palau. Y se paseó por Madrid y París. Se convirtió en una habitual.
Siempre que Olga aterrizaba en El Prat, los teléfonos de la oficina sacaban humo. Regresaba el bolero y con él, renacía esa Barcelona canalla, popular y vivida. Repartía simpatía entre los transeúntes. Jamás pasó inadvertida. El entonces president Jordi Pujol la citó en audiencia y se deleitó escuchándola cuando la Guillot le saludó arrancando inesperadamente con Sabor a mí en el Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat.
Nunca olvidaré que Olga Guillot solía decir: "Hay que salir al escenario en forma y espíritu vertical". Olga era el bolero cuando cantaba, reía, caminaba y reñía. ¿Por qué nadie nos enseñó cómo se vive sin ella? Reivindicarla es el mejor homenaje.
* (Yanni Munujos fue mánager de Olga Guillot desde 1997 hasta 2004)
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
La actriz Tilda Espluga y el guitarrista griego Manolis Androulidakis estrenan en Cataluña un espectáculo que une literatura y música para conmemorar los ochenta años de Zorba el griego, dentro de la programación del festival Perifèria Cultural.
La formación gallega Luar Na Lubre conmemora cuatro décadas de trayectoria con el lanzamiento de Lubre-40 aniversario, un proyecto editado en formato de audiolibro que reúne 13 temas inéditos y 30 colaboraciones del ámbito de la cultura y el periodismo.
La cantante madrileña Rosa León publica una nueva entrega de Carta de amor a María Elena Walsh junto a Silvio Rodríguez. Para los demás reivindica el pensamiento ético de la autora argentina y forma parte del álbum con el que Rosa León regresa al estudio de grabación tras más de dos décadas sin publicar un nuevo trabajo discográfico.