Reedición de «Pensión Triana»
Javier Ruibal cree que el arte está para aliviar lo que se ha hecho mal
Se define como un hombre lleno de dudas, pero casi tres décadas después de comenzar en la música, Javier Ruibal se sigue reconociendo en el espejo gracias a la coherencia de un trabajo perfeccionista y sin vacilaciones que pretende "quitar hierro a lo más duro" para evitar el tormento.
Se define como un hombre lleno de dudas, pero casi tres décadas después de comenzar en la música, Javier Ruibal se sigue reconociendo en el espejo gracias a la coherencia de un trabajo perfeccionista y sin vacilaciones que pretende "quitar hierro a lo más duro" para evitar el tormento.
EFE - "Creo que el arte está más para aliviar esto que hemos hecho tan mal entre todos los humanos que para recrearse en esos defectos", ha explicado el cantautor Javier Ruibal, natural de El Puerto de Santa María, con motivo de la reedición de Pensión Triana, su disco "más querido".
Compositor complejo e intenso, está convencido de que se llega antes a la motivación por la vía de la sentimentalidad: "Yo prefiero que la canción sea elástica, que nada de lo que oigas te atormente".
Ahora bien, aunque la obra aparezca "liviana, amable y accesible" no debe dejar de ser profunda, ya que encierra cierta filosofía de vida, ciertos dolores colectivos y personales y también euforia y sentido del humor.
Concibe la música, esa que siempre aparece "de sopetón y por impulsos imprevisibles", como "el premio en la vida" y considera Ruibal que su mayor logro es haber conseguido parecerse a sí mismo y no haberse visto hipotecado por ninguna etiqueta que aplastara su creatividad, ni siquiera que le abriera puertas: "Yo soy nadador, nado estilo libre".
"En cuanto empiezas a componer algo que te suena a otra cosa que ya existe, rompe el papel o para en seco y espera. Eso me lleva tiempo, pero también hace que de alguna forma yo me siga reconociendo en el espejo igual de bien que entonces (en sus comienzos), aunque mucho más maduro y más calvo", ha indicado.
Ruibal tiene claro que la exigencia es la única manera de evolucionar, porque "el arte no es un designio divino". Por eso, sólo pone en marcha un nuevo disco cuando es capaz de reunir "doce impulsos (canciones) que merezcan la pena y sean perdurables en el tiempo".
Autor poco prolífico, al músico de Las damas primero no le interesa la cantidad porque, como dice su amigo el escritor José Manuel Caballero Bonald, el objetivo es "ser primoroso" y hacer las cosas con respeto y comedimiento.
"Mi aspiración es seguir manteniendo el nivel de euforia, de optimismo y de exigencia, intentar no bajar la guardia en lo que estoy haciendo y que lo siguiente, aunque tarde en hacerlo, no desdiga de lo anterior y, a ser posible, que suba un escaloncito".
Tal es su inversión en reflexión que tardó 14 años en poner letra a Gnossienne nº1, la famosa pieza de Erik Satie. En el nuevo proyecto que prepara, una "propuesta musical distinta" junto a la Orquesta Sinfónica de Córdoba, se atreve a poner letra a otra composición del francés.
La decisión de reeditar Pensión Triana ha estado motivada por su deseo de que el público tenga la posibilidad de descubrir o reencontrarse con unas canciones muy vivas que "no se han quedado mustias" a pesar de los 17 años que han pasado desde su publicación.
En ese tiempo, el corazón de Ruibal "no se ha rendido ni ha perdido su sentido lúdico de la vida" porque sigue persiguiendo el objetivo de hacer música "para buscadores".
Otro de los motivos por los que tan sólo ha publicado ocho discos a lo largo de tres décadas (dos de ellos grabados ante público) es que disfruta más el directo que la grabación, porque en el estudio se vuelve un poco "químico" y delante de la audiencia las palabras se paladean de una manera diferente.
El amor —la mayoría de las veces inalcanzable y de final infeliz— y las raíces son los hilos conductores de su obra, una de las pioneras a la hora de fusionar el flamenco con otros estilos musicales.
"Cuando apareció el flamenco revolucionario de Paco de Lucía y Camarón, sentí que mi música debía tener conexión con eso por una cuestión de identidad. Ese impacto sonoro fue tan importante que tiró de mí y me dije que en el centro de lo que hiciera debía estar esa resonancia que me identificara. (...) Si me oye un dominicano o un ruso saben a todas luces que soy andaluz", ha apuntado.
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