Gira «Blaus de l'Ànima, 20 anys ben a prop»
Maria del Mar Bonet y Manel Camp: Apuesta sobre seguro
Maria del Mar Bonet, con mayúsculas, viste de gala el Centre d'Arts Escèniques de Osona (Cataluña Central), y Manel Camp nos pone el broche de las teclas como una flor en la solapa.
Maria del Mar Bonet, con mayúsculas, viste de gala el Centre d'Arts Escèniques de Osona (Cataluña Central), y Manel Camp nos pone el broche de las teclas como una flor en la solapa.
Maria del Mar Bonet y Manel Camp
© Xavier Pintanel
Maria del Mar Bonet y Manel Camp.
© Xavier Pintanel
La sala Joaquim Maideu del Teatro Atlántida de Vic (que en su año y medio de vida se ha convertido en referente de una ambiciosa programación musical y teatral) casi llena —380 localidades aprox— acogió el pasado domingo 23 de octubre, uno de los más de los 50 Conciertos de la gira “Blaus de l’Ànima, 20 anys ben a prop” que se inició en Madrid el pasado 22 de septiembre en dos conciertos y siguió con una semana de lleno total en el Teatre Lliure de Barcelona.
Un escenario sobrio, decorado con juegos de luces bien escogidos, focos entrecruzados que cambian las tonalidades y enfatizan cada pieza. Atril y mesita con agua para abordar las 22 canciones del nuevo disco, y un elegante piano de cola, ahora mimado, ahora percutido, por Manel Camp, un pianista de los pies a la cabeza que es capaz de interpretar Bach y Joplin con igual temple, o a Mick Jagger y Keith Richards y hacer que suenen, para la ocasión, al más puro estilo de “La Cançó”.
Tan elegante él, como ella, con una puesta en escena com il faut de la gran dama de la canción catalana y mediterránea. Juntos en una gira dónde han encontrado un lenguaje cómodo y cómplice entre ellos, compartiendo con el público todas las tonalidades del blau (azul). Blau melancólico quizás, nostálgico, bohemio, Blaus de blues espirituales, de reminiscencias jazzísticas en las adaptaciones y la voz, tan personal, de una Bonet que nos ofrece esmerada revisión de antiguas canciones propias y ajenas (que no extrañas) en un lugar íntimo, como en casa, como en el alma.
Luces perfectamente escogidas, naranjas y rojizas, para las canciones más apasionadas, y azules para la melancolía. Así en Si véns prest (Si vienes pronto) nos emociona con un atardecer al escenario que se torna en blaus (azules) de madrugada “si vens tard” (si vienes tarde). Y nos inunda con una luz roja en la Cançó de l'amor petit de Joan Manuel Serrat.
Musicaciones de poetas clásicos catalanes como Papasseit y Maria Mercè Marçal. Espíritu reivindicativo resumido en aquello que decía el poeta estic trist, però estic content (estoy triste pero estoy contento) reflejado escénicamente: suavidad en la entonación y las formas, pero grito y chillido al levantar el puño mientras canta uno de los himnos de la transición democrática Què volen aquesta gent (qué quiere esta gente) que dedica, poco después de la declaración del cese de la lucha armada, a la memoria de Ernest Lluch, político catalán defensor del diálogo con ETA y asesinado por la banda en 2000. La gente lo aplaude como uno de los momentos más emotivos, junto con los primeros acordes del clásico L'àguila negra… Acaba el concierto, después de unos cuantos bises, como no podía ser de otra manera, con La Balenguera.
El público habitualmente comedido y parco del Atlántida, agradeció y aplaudió un concierto donde el sello personal y la trayectoria de los dos intérpretes permite ir a disfrutar de unas músicas y letras ya suficientemente conocidas por los seguidores de estos dos artistas, y escuchar otras inéditas como La Barbera (inspirada en el cancionero popular francés con letra de Maria Aurelia Capmany y cantada por Antoni Moreno a la mítica Cova del Drac) sin correr el riesgo de la decepción. Bonet-Camp son una apuesta sobre seguro.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
El compositor e intérprete Borja Penalba presenta "La suite de Parlavà", su segundo trabajo bajo la marca "Giròvag", un álbum de once canciones nacido de un retiro reparador que presentará en vivo este domingo 27 de marzo en La Fàbrica, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants.
La cantautora catalana Judit Neddermann presenta Llibert, un tema dedicado a su abuelo fallecido hace dos años, en el que reflexiona sobre la vida y la muerte como un ciclo continuo. La canción, publicada en la misma fecha de su muerte, se acompaña de un videoclip rodado en espacios significativos para su memoria familiar.
En una entrevista concedida al diario español El País, Silvio Rodríguez traza un retrato complejo de la Cuba actual, marcado por la tensión entre la amenaza externa, las dificultades internas y las contradicciones del propio sistema. El cantautor reflexiona sobre la posibilidad de una invasión estadounidense, critica tanto las injerencias como ciertas posturas dentro del exilio, reconoce los errores del modelo económico cubano y describe el deterioro de las condiciones de vida en la isla, todo ello desde una mirada que combina defensa, autocrítica y una firme posición política.