En Buenos Aires

La canción volvió a resplandecer en la voz de Fernando Cabrera

AGENCIAS el 10/01/2016 

El cantautor uruguayo Fernando Cabrera, uno de los más grandes exponentes de la canción rioplantense contemporánea, deslumbró en el primero de los cuatro conciertos que ofrecerá en Café Vinilo, donde solo, con su guitarra, volvió a invitar al público a sumirse en su personal universo de canciones sensibles e inquietantes.

Fernando Cabrera en el Café Vinilo.

© Víctor Carrería | Télam

Télam | Romina Grosso - Ante un silencio apabullante, sentado frente a su atril, el artista volvió a emocionar a los argentinos desde un concepto despojado, casi minimalista, que exige una atención especial, una experiencia de la que la audiencia decide ser parte, en una suerte de pacto implícito de complicidad.

Su singular modo de acompañarse con su guitarra eléctrica de caja —casi no apela a los rasguidos ni a los arpegios, por momentos solo toca los bajos de la canción, o notas sueltas que no están libradas al azar— su canto mordaz y tierno, y la potencia de sus letras, constituyen el corazón de una propuesta que el músico viene amasando en sus más de 35 años de historia con la música.

Cabrera comenzó la primera de sus presentaciones en Vinilo (Gorriti 3780, Buenos Aires) con Viva la patria —tema que da el nombre a su último disco de estudio—, a la que siguieron algunas de sus primeras canciones, compuestas entre 1978 y 1980 , que tocó cuando estuvo al frente de los grupos Motresvideo y Baldío.

Adaptadas a estos nuevos tiempos, canciones como Agua, Desbordando barrios y Llanto de mujer, se integraron perfectamente a su repertorio más actual y fueron celebradas por un público afectuoso que en su mayoría las escuchó anoche por primera vez.

"Son mis más antiguas canciones, por una lado me alegra que les guste y por otro me trauma. Todos sabemos dónde está el pico de la vida, a los veintipico, ya ni me acuerdo", dijo el músico de 58 años, quien paradójicamente sigue demostrando estar en el esplendor de su vida creativa.

En la primera parte del concierto también brillaron temas como Una hermana muy hermosa, que presentó como un homenaje a la milonga de Yupanqui, e Imposibles, en la que repite "Ta’ loco aquel que quiera volar, donde hay un sitio al lado del sol, ta’ loco aquel que quiera tu corazón".

Después de un breve intervalo, inició la segunda parte del concierto con una trilogía imbatible integrada por tres de sus clásicos: Viveza —que como es habitual en sus recitales tocó acompañado únicamente por una cajita de fósforos— la inquietante La casa de al lado y Te abracé en la noche, una gran canción de despedida.

Luego llegó el turno de Críticas, uno de los tantos temas en el que ríe de sí mismo y donde reúne con inteligencia las críticas que le hicieron sus amigos, sus parientes y sus ex novias a lo largo de su vida: "Es una canción dedicada a mí mismo, después me arrepentí", ironizó.

Con las bellas Buena madera —dedicada a su hermano carpintero— y Puerta de los dos, y las movilizantes Diseño de Interiores, Punto muerto y Por ejemplo, que el público cantaba de punta a punta casi susurrando para no quitarle protagonismo a las canciones, Cabrera llegó al tramo final de la noche.

Así conmovió con el tema más conocido de su obra, El tiempo está después, que fue aplaudido de pie por un público que lo alentó a hacer un bis, nada menos que Dulzura distante.

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