Dulce muchacha
breve nombre de amor,
te iluminan los ojos
risas de madrugadas
y florece en tus manos
un rumor de metralla.
Tu nombre es Isabel,
Margarita, Dolores,
Paloma, Inés,
Josefina, Teresa,
te golpea en el rostro
la ausencia de Castilla,
de Aragón, del Jarama.
Monta en la cordillera
de tu pelo Galicia,
y en el Tajo bañabas
tu palidez temprana.
Dulce muchacha, paloma blanca,
espejismo de amor,
un cuchillo de miedo
te sube a la garganta,
te grita en las esquinas
una espuma de agua.
Te levanta la falda
el aire en la mañana,
el gris de las farolas
certifica tu audacia.
No te pares, no corras,
la noche te vigila,
pero en la noche cantas.
En la maleta llevas
un río de palabras,
una barra de labios
y un discurso de balas.
Dulce muchacha, paloma blanca,
declaramos amor
la muerte es una sangre
de flores deshojadas,
pero en el canto vuelas
clara mujer de España.
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