Cada segundo
el pelo de la parafina quemándome el seso
parece que nadie vendrá a visitarme este invierno
pondría la otra mejilla por ver cantar cuervos.
Cada segundo que pasa quiebro un ángel bueno
los ojos de la parafina abiertos, abiertos
parece una estrella de fuego con puntas de hierro
pondría la otra mejilla por ver cantar cerdos.
Parece que cada segundo que pasa es más lento
la historia con furia salvaje de peces violentos
me quedo sentado a la diestra de un dios que no siento
pondría la otra mejilla por ser como quiero.
Agujas que avanzan y hacen del mundo un veneno
me quedo pensando en nosotros como en tiempo muerto
parece que había más manos golpeando el silencio
los barcos, los trajes, los indios, las damas, los perros.
Pondría la otra mejilla por ver bailar cerdos.
Parece que mis uñas tienen un poco de hielo
podría cortarlas con una máquina de fuego
cada uña como si una luna quemara en el viento
cada uña como si una luna quemara en el cielo.
Pondría la otra mejilla por ver cantar cerdos.
Cada segundo que pasa quiebro un ángel nuevo
vapor en la helada mañana brotando del sexo
los viejos gastaron sus años dándonos consejos
hicieron la casa, la iglesia y la plaza del pueblo
y se deshojaron sus ojos en los cancioneros.
Nosotros guardamos bajo la almohada los sueldos
mordemos el pan que nos toca y roemos un hueso
a cada segundo que pasa quiebro un ángel bueno
las horas rematan en cosas que yo no comprendo
inútil paraguas entregado a la furia del viento
la tumba de Sara en el medio de mi cementerio
pondría mi otra mejilla salvaje en el fuego
pondría mi otra mejilla ofendida en el viento
pondría mi otra mejilla herida en el hielo.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.