Metamorfosis
hecha un brazo de mar,
metamorfoseada.
“¡Mira que bien! –exclamó– tengo tetas, ¡oh!
Oh la la, qué buen par,
soy una monada.
Si algún masón me ve, de frente o de perfil,
con que sea imparcial,
caerá de culo al suelo”.
Porque un masón es en francés un albañil
y ese gremio es triunfal
en su expresión del celo.
Y es que no he dicho en la canción que Catherine
habitaba en Toulouse,
que todo esto era en Francia,
tampoco he dicho que cuidaba su jardín
ni que amaba el couscous,
sólo le di importancia
a que era lisa cual tablón el día anterior
y antes de irse a dormir,
al verse en el espejo,
se dijo ¡merde! –un eufemismo por ¡qué horror!–,
porque es de presumir
que tenía complejo.
“Ya no lo tengo y ahora voy a pasear,
a lucir por ahí
mi nuevo poderío.
Como Toulouse, pobre Toulouse, no tiene mar
pasearé, c'est la vie,
a la orilla del río
que es el Garona”.
C’est la Garonne.
Y en Francia hay mucho pescador
mezclando pesca con amor
junto al Garona,
y recogía uno el sedal
con una bota en el anzuelo,
pero eso a él le daba igual
porque creía ver el cielo
junto al Garona
viendo a la hermosa Catherine
de paseante de postín
junto al Garona,
que sonrío al ver la bota
y lo dejó atontolinado
con su buen par dando la nota
y lo demás muy conjuntado,
junto al Garona.
Todo esto, en fin, acabó en boda
con sus eróticos trabajos.
Y para ser su dicha toda
tuvieron tres escarabajos,
junto al Garona.
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