Orfidal
cosa mental,
y el primer beso fue contra la tapia
del hospital.
“Prueba mis labios, que sé que te gusto,
soy Beatriz,
y no estoy loca, tan sólo lo justo
en una actriz”.
Sí que lo estaba, como siete cabras,
pero es que, hoy,
para peligro de juntapalabras,
y yo lo soy,
ya no las atan y tienden sus labios,
libran se amor,
contra sus cuerdas y contra los sabios
de alrededor.
“Tengo una novia que estaba de antes”,
le dijo yo,
“A otras con eso quizá las espantes
pero a mí no”,
“Hay otra más que no debo ocultarte,
en fin, ya ves”,
“Enhorabuena, hijo mío, qué arte,
ya tienes tres”.
Era fantástico aquel primer acto
de la función,
sobre el papel yo tenía aún intacto
mi corazón.
¡Qué bien latía por mi nueva amiga,
nunca creí
que aunque llevase navaja en la liga
fuese por mí.
Pero a mediados del acto segundo
la vi brillar,
y a ella mirando con odio profundo
mi costillar.
“Voy a cortarte ese nudo gordiano,
¡tonto de ti!”,
“Nada de eso”, besando su mano
le respondí.
“Antes de hacer cualquier escabechina
emocional,
tómate alguna bezodiacepina,
un Orfidal,
y vámonos de mañana a Mojácar
a ver el mar”.
Y aquel acero, en su puño de nácar,
logré guardar.
Quise una atmósfera más bien moruna,
–yo, gran visir–,
para que sólo saliera la luna
a relucir
entre sus dedos de amante acuciante,
pero, qué va,
no remitió su manía cortante,
no quiso Alá.
Desembocamos al acto tercero
con tal pasión
que hubo catarsis y yo casi muero
de un refilón
que, por milagros de la psiquiatría
no sabe obrar,
la puso bien, y lo está todavía,
fundó un hogar.
Ahora, qué lejos, adiós a su abismo,
cayó el telón,
pero yo sé que no fue un espejismo,
una ficción.
Sé que gocé como ya no se lleva
con Beatriz,
y si queréis os enseño la prueba,
la cicatriz.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.