Un burdo rumor
de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña.
No está su tamaño, en honor a la verdad
fuera de la ley de la relatividad
y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
ciertamente es un burdo rumor.
Pero como veo que por ser tú tan cotilla
va de boca en boca y es la comidilla,
en vez de esconderla como haría el avestruz,
tomo mis medidas, hágase la luz.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
una encuesta he hecho a mi alrededor.
Trece interesadas respondieron a esta encuesta,
de la cuales una no sabe/no contesta.
¿Y de en la otras doce? División como veréis:
se me puso en contra la mitad, es decir, seis.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
otras seis francamente a favor.
Y si hubo reproches fueron, en resumen,
por su rendimiento, no por su volumen.
Y las alabanzas que también hubo un montón,
hay que atribuirlas a una cuarta dimensión.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
a que a veces soy muy cumplidor.
Mi mujer incluso dijo “aunque prefiero,
como tú ya sabes, la del jardinero,
por si te interesa, pon que estáis a la par,
sólo que la suya es mucho menos familiar.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
nunca olvida traerme una flor”.
Es mísero, sórdido, y aún diría tétrico,
someterlo todo al sistema métrico.
No estés con la regla más de lo que es natural,
te aseguro chica que eso puede ser fatal.
Y, aunque en rigor
no es peor
por ser mayor o menor,
yo, que tú, consultaba al doctor
López Ibor.
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