A la ciudad de Montevideo
me llevaron a nacer
en un lugar escondido
tan chatito y tan perdido
que en el mapa no se ve.
Al nacer era tan joven
que no pude comprender
las ventajas hemisféricas
entrando por Sudamérica
me puse el mundo al revés.
Era el más joven del mundo
por eso me equivoqué.
Por las puertas de mi madre
al Uruguay me enhebré.
En menos que canta un gallo
por apurarme quedé
completamente uruguayo.
Salido así ya no pude
ser italiano después,
ser inglés o americano,
árabe, venezolano,
español, suizo o francés.
No traigo nada de origen,
no tengo nada que hacer,
voy cantando mis tangueces
que se parecen a veces
a la ciudad que dejé.
Si de nuevo me tocara
elegir para nacer
elijo el sitio escondido
tan chatito y tan perdido
que en el mapa no se ve.
Elijo Montevideo
aunque no sepa por qué.
Elijo Montevideo
para poderla querer.
Elijo Montevideo
para sufrir de tanguez.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
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