Habáname
de la vieja capital
desde los tiempos remotos
de La Habana colonial.
Mi padre dejó su tierra
y cuando al Morro llegó
La Habana le abrió sus piernas
y por eso nací yo.
Habana, Habana
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana, mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que es amor.
Escuchando a Matamoros
desde un lejano lugar
La Habana guarda un tesoro
que es difícil olvidar.
Y los años van pasando
y miramos con dolor
como se va derrumbando
cada Morro de ilusión.
(1994)
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