Nada
ni que los años pasen sin pedir perdón
ni que la calma sólo sea un mal presagio
ni que le falte aire a tu respiración,
no es eso, no.
No es que los días sean noches sin estrellas
ni que le sobren las agujas al reloj
ni que la huida sea un pájaro sin alas
ni que el deseo sea un sol que se extinguió,
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
No es que no importe que se avengan los verdugos
a hacer de víctimas de su propia ambición
ni que el delirio de seguir en pie de guerra
haya caído en brazos de la rendición,
no es eso, no.
No es que el demonio sea el dios de la intemperie
campando a todo lo ancho de la iniquidad
ni que se asuma que la vida sea un sueño
de la razón del monstruo de la soledad,
no es eso, no.
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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