Décimas (22): Cuando llegaba el verano
con sus destellos dorados,
salíamos disparados
a pulmonear aire sano.
«A ver, a ver, de la mano»
–nos recomiend’ afanosa
la madre qu’es cuidadosa,
como la mía lo es,
con sus flores, que hoy son diez:
falta un clavel y una rosa.
Pa’ no mentir, yo recuerdo
dos espaciosos lugares,
paseos muy populares
para la gente del pueblo.
Con sus docenas de cuentos,
el río como una fragua,
con matas de canchanlagua,
con historietas de «cueros»,
fatal y muy pendenciero
el viejo «animal del agua».
«El Saco», el otro paseo,
de maqui dulce y jugoso,
de bellos copihues rojos,
de verde y fresco poleo.
Con gusto yo deletreo
la tierra del indio mío,
frondoso como el mañío
cuando el chileno lo estima.
Mi mama era la madrina
del «güeñe» Juancho Canío.
Al río en tardes de sol,
como patitos al agua,
nadando como una tagua
d’espaldas al arrebol.
Después, con un caracol
me pasa el tiempo volando;
caracolcito rogando:
«Yo quiero verte los cuernos
o bien, te mando al infierno,
si te andas caracoleando».
El monte se halla enfiestado
de la mañan’ a la noche;
lo miro y está fantoche
con todos sus invitados.
El humo del cabro asado
se anida en un maitencillo.
Romasa picó el cuchillo,
la mesa ya está servida
con hartas papas cocidas;
felic’ están los chiquillos.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
Violeta y Gilbert. Una historia de amor, locura y música, de Patricia Díaz-Inostroza, reconstruye en formato de novela de no ficción la relación entre Violeta Parra y el antropólogo suizo Gilbert Favre. Publicado por Pehuén en 2026, el volumen aporta nuevos antecedentes sobre el primer encuentro de la pareja y aborda la presencia del desamor en algunas composiciones de la artista chilena.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
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