Décimas (56): No existe empleo ni oficio
que yo no lo haiga ensaya’o,
después que mi taita ama’o
termina su sacrificio.
No me detiene el permiso
que mi mamita negara;
de niña supe a las claras
qu’el pan bendito del día
diez bocas lo requerían
hambrientas cada mañana.
Y qué iba hacer mi mamita
con tanto pollo piando,
el mayorcito estudiando
las ciencias matemáticas.
«Benhaiga l’hora maldita»
–me digo muy iracunda;
la aguja se desenfunda,
la máquina se zancocha,
la costurera trasnocha
como guitarra fecunda.
Un día que los chiquillos
rodeaban el braserillo,
el último rescoldito
apenas daba su brillo,
oigo una banda de grillos
que invitan a una función,
el requinto y el trombón
con su brillante sonoro.
«¡Circo!» –gritaron en coro,
yo escucho con emoción.
En la cancha ’e los perales,
decía el cartel volante
que le quité delirante
a un cabro vecino mío.
Dichosa yo me sonrío
de ver un tony estampa’o;
se ríe tan desboca’o
que se le veid’ hast’ el alma.
Su gesto en la mida empalma
como en la tierra el ara’o.
En casa plata no había
para comprar lo esencial,
menos habrá pa’ botar
en circos de porquería.
Función de ganch’ ofrecían,
diez veces le repetí,
Roberto Chepe que sí
me dice con emoción.
Digamos que pa’l zanjón
nos vamos a hacer pichí.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.