Perdón por los bailes


El hotel no está tan mal como pensaba.
Hay disparos entre un árbol y una ráfaga de viento en la ventana.
En la calle un niño roba a un indigente que se esconde de la gente,
Por vergüenza no le vanta la mirada
Y una puta me sonríe, le hago gracia.

Le tiré la flor que adorna la bañera,
Me recuerda a la escalera que me hacías bajar para besarte el sexo.
Como una droga cortada me endurece tu recuerdo y ahí me quedo.

Voy a volver a tener que pedir que no me pasen llamadas, ya ves,
No hay más que un cuerpo en el suelo pensando en tu aliento que empieza a gemir.
Vas a tener que volver o no sé si esta noche habrá concierto.

Ay amor que dueles como el viento que hay sed,
En todo este desierto no ves que se me abre la boca.
Hay amor cargado de recuerdo en la luz
Que amanece diciendo que tú sonríes más ahora.

Hay una mujer maldita que me habla de ti en el backstage
Y un rocanroll en la fotografía a medias,
Hay un hotel con un niño cabrón,
Un mendigo robado, una dama a mi lado
Que vino a cobrarme el amor
A pedirme perdón por los bailes.
Que vino a matarte, que vino a matarte.
Que vino a robarte la voz, que en la calle sonrió a mis verdades.
Que subió a cobrarme el amor que tu cuerpo no dio.


Y si no quieres venir no habrá charco de sangre
Ni luego llegue el desastre de tocarme solo
Ni más canciones cobardes, ni ramos de escombros.

Y si te quieres venir, tráete una copa de vino.
Una sonrisa al carmín, un malecón de suspiros.
Y si te quieres venir, tráete una copa de vino…

Vuelvo a verte, morena, entre la gente
Tan guapa como siempre pero ahora en los hoteles
Muerdo otra ropa interior
Vuelvo a verte sonriendo en los andenes,
Tapándome la luna y nunca la del coche
Callando este derroche, gritando "yo o ninguna".
Versión de Andrés Suárez
Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.