Domingo de guardar
la lluvia hasta el ombligo y fue,
cantando un tango juguetón
sobre los charcos como un rey.
Los ojos viejos y el sabor
del mate bajo el esternón.
Y compartió su soledad
de Mataderos a Liniers.
Un colectivo de cristal,
le devolvió el amanecer.
Y entre el sudor de los demás
sudó su propia realidad.
Y se olvidó de recordar
que era domingo de guardar.
Se demoró para comprar
el diario frente a la estación.
Abrió la página central
y sin leer, leyó, leyó.
Las humillaciones,
los ciegos dolores,
¿adónde habrán ido
los caros amigos?
Qué solos que estamos,
aprieta mi mano.
Como si fuese lunes fue
a la oficina y se sentó
frente a la máquina, el papel,
y conectó el ventilador.
Y en carcajadas se rompió,
como de vidrio reventó.
Porque olvidó de recordar
que era domingo de guardar.
Quedó en la mesa como un buey
de bruces sobre el borrador.
Riéndose, llorándose,
la soledad, la desazón.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.