Gente armada
-como de cualquier informe más
de lo que está ocurriendo
aquí en el México del 2011-,
que cuelgan asesinos un edicto
sobre un cementerio en ruedas,
y me tiene con conflictos desde entonces,
pues se proclaman dueños de la plaza
donde ningún otro infunde más terror,
y acusan a otros grupos
y a gobernadores
de pactos secretos con los gringos.
Y a mí me confía un amigo
que ya mañana mismo
se consigue una pistola
que ya es cosa de tirar para vivir,
que no piensa ponerle a nadie
fáciles las cosas, dice:
“¡Yo voy a defenderme,
yo no me voy así!”
Que si su vida viera amenazada,
se las iban a ver con gente armada.
Se ha dicho que acabar
con la ignorancia del consumidor, en vez
del traficante, solucionan de verdad;
pero hay quienes trafican
y otros secuestran y matan
para probar lo que creen
que hay que probar.
¿Adónde está esta vez un buen consejo?
Si la paz tiende hacia aquellos
que la pueden mantener.
Si un hombre
quiere ser un hombre,
y ya no más cordero,
pareciera un acto de valor
y de dignidad también.
Quisiera yo poder ver
más allá de lo aparente
para probarme a cantar por la razón.
Y es que nunca cesó
la venta de estupefacientes,
aunque es un día más que avanza
la violencia en la nación.
Y me dice un amigo
que busca una pistola,
que ahora es cosa de tirar para vivir,
que: “No van a quitarme la vida
sin que haga yo algo”, dice.
“¡Yo voy a defenderme,
yo no me voy así!”
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