Paisaje
de ventanas cerradas,
en la tarde naranja,
sin viento, solitaria.
Casi que todo es llano,
todo sombra, distancia.
Una quebrada seca
oculta en hojarasca.
De madera gastada
el corredor, la banca.
En la esquina una mesa,
periódicos y cartas.
Al fin sólo quedan
de una percha colgados
su sombrero de fieltro,
su paraguas de mayo.
Y a la luz de una lámpara
ya débil por los años,
el viejo va fumando
sus últimos cigarros.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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