La piedra invisible
los dientes que torpes chocan en un primer beso,
el roce en la lente de aquel diabólico dedo
rompiendo la foto que saqué el amanecer perfecto.
Guisantes en camas con diez mil colchones,
silencios incómodos en conversaciones con gente de paso,
mujeres al borde de no hacerme caso por muchas razones.
El hombre que no para de hablar en la última fila
de la mala obra que al final te devuelve la vida,
la sangre que brota de la paradójica herida
que me hice encontrando en el pajar la aguja perdida.
La cana en mi barba, el pelo en mi sofá,
la nube que llueve en el cielo de mi boca,
la pipa que amarga la grieta en el vaso,
la gota de vino en tu vestido blanco.
Formas de saber que tu ausencia duele todavía.
Formas de volver a sentir de nuevas las despedidas.
Formas de saber que ya no funcionan las mentiras.
Formas de sentir nuevas las despedidas.
Los treinta minutos que perdí por no ver la salida
que hicieron de un viaje tan feliz una pesadilla,
canciones que fueron una vez nuestras favoritas
que nos despertaron hasta que las dimos por vencidas.
La cana en mi barba, el pelo en mi sofá,
la nube que llueve en el cielo de mi boca,
la pipa que amarga la grieta en el vaso,
la gota de vino en tu vestido blanco.
Seguirán creciendo piedras, afiladas cuchillas, piedras
y llenarán de ti mis zapatos pesadas, eternas, quietas.
Pero más firmes serán los pasos que me alejen de tu guerra,
convirtiéndome en un loco que por pura inocencia
ríe y sueña con despertar de una pieza, intacto, virgen de ausencias.
Sobreviviendo a las bestias que poblaron nuestras ruinas
y que cambiaron rutina por cólera, olvido y traidora fiesta.
Mas seguirán creciendo piedras, afiladas cuchillas, piedras.
Formas de saber que tu ausencia duele todavía.
Formas de volver a sentir de nuevas las despedidas.
Formas de saber que ya no funcionan las mentiras.
Formas de sentir nuevas las despedidas.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.