Cançó de bressol (la flor del malson)
comença el somni, els ulls tancats.
L’últim espasme et recorda el teu llit,
la brisa mansa et porta dins la nit.
Corbs i petxines, pardals i mussols;
peixos sense espines, tabals i cargols.
Llum blanca i seca com un núvol trist;
somriures càlids són parets que es desfan.
Mira aquest nen!
Ve a buscar el teu alè, no ho vull pas!
Mira aquest ram!
Et torna el tou dels teus dits.
Mira la por!
Ve a tallar els teus pits, et fa mal!
Mira la sang!
Brolla de tu o de mi.
Maten la mare, mutilen els teus.
Caus pel barranc però no pots cridar!
Et persegueixen però no et pots moure;
la por se’t menja, ni miratge d’oasi.
Prou de malson!
Ja n’estic fart de patir, vull dormir!
Sí, vull dormir!
Sentir la pau prop de mi.
La son torna a besar els meus ulls.
No vull fugir, només descansar.
Demà el sol cremarà els nostres ulls.
Somnis dolços esperen dins el coixí.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.