Soleiada
una donzella que tenia
els disset anys d’amor; i era tan bella,
que la gent d’aquell volt
deien: «És una noia com un sol».
Ella prou la sabia
la parentela que amb el sol tenia:
que cada matinada
per la finestra, a sol ixent badada,
l’astre de foc i ambre
li entrava de ple a ple dintre la cambra,
i ella nua, amb delícia,
s’abandonava a la fulgent carícia.
De tant donar-se a aquestes dolces manyes
va ficar-se-li el sol a les entranyes,
i ben prompte sentia
una ardència dins d’ella que es movia.
«Adéu, la casa meva i els que hi són:
jo prenyada de llum me’n vaig pel món.»
De tots abandonada,
va començar a rodar per l’encontrada.
Estava alegre com l’aucell que vola,
cantava tota sola,
cantava: «Só l’albada
que duc el sol a dins i en só rosada.
Els cabells me rossegen,
els ulls me guspiregen,
els llavis me robiegen,
en les galtes i el front tinc el color
i al pit la gran cremor:
tota jo só claror contra claror».
La gent que la sentia
s’aturava admirada i la seguia:
la seguia pel pla i per la muntanya
per sentir-li cantar la cançó estranya
que l’anava embellint de mica en mica.
Quan ella va sentir-se prou bonica,
va dir: «M’ha arribat l’hora»,
va parar de cantar, i allà a la vora
entrava a una barraca que hi havia.
La gent que a l’entorn era
sols veia un resplendor i sols sentia
el gemec poderós de la partera.
De sobte, les clivelles
del tancat van lluir igual que estrelles.
De seguit s’aixecà gran foguerada,
tota la gent fugia esparverada,
i en la gran soletat només restava
un nin igual que el sol, que caminava
i deia tot pujant amunt la serra:
«Jo vinc per acostar el cel a la terra…».
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.