Correr sin levantarme
correr sin levantarme
salir de los retratos a la noche
e ir al encuentro de una guirnalda
a un tiempo luminoso y cegador que borre para siempre estas lluvias
y abra el lugar para los pájaros y la carrera de los animales.
La noche en la novena montaña.
Pero hay cuerpos que se cruzan y se confunden
sitios sin sombras
lugares luces y aguas sin paredes
y vemos presencias
la agonía
contactos con los dedos
latidos
voces de fondo,
formas y respiraciones en las huellas detrás de cada muro.
Y cada uno en sus noches se ilumina en una cara distinta
y se abraza y escucha sus pasos afuera.
Todo ha sonado mal esta noche
todo entró antes de tiempo por detrás del poema
¿En qué regresión rendirse entonces o atravesar con los ojos los dedos?
Lo he pedido demasiadas veces con unción por detrás del poema
Me he abrazado a su expresión.
¿Cómo va?
¿Por qué gigante circula?
¿Cuántas veces?
¿Por qué promiscuidad
¿En qué surco de la intuición va a venir?
¿Por qué la punta se va a encender la llama y comunicar la sensación?
Extiendo las manos
abro las pupilas
huyo
me ocupo en mi dimensión
estiro las puntas
doy salida a mi sed
me edificio
aparezco en tu orilla y surge un extranjero gozoso entre los dos.
Debí permanecer y no aceptar otro punto de vista
pero tenía necesidad de levantarme y flagelé fuerte el aire con un látigo
prisa y al tiempo indiferencia de saber lo que ocurría
demasiada calma por enterarme y llegar
y me asombraba en cada división
en cada parcela que miraba me sentía inquieto
me daba pena llegar
mis ansias iban directamente a la inmensa embestida del nacimiento del agua y de la música
a su animal transparente que invocaba con sus alas sin movimiento dispuestas a desprenderse
su cabeza de pez
atravesada por inagotables respiraciones
formaba una palmera
y hacía sombras y superficies
horizontes y orillas profundas
su invasión era perfecta
silenciosa
y su cabeza indeclinable y fuerte ocupaba un espacio considerable en el aire
su aparición culminaba por encima del orden
alargándose en crisis para formar una abstracción
y aparecer de nuevo y suceder al temblor
vi atravesar una cara y abrazar su expresión
y había diferentes puntos de vista
visiones que comparecían compactas
y se sucedían en incontenible prisa
los músicos olvidados por el silencio buscando el inmenso cordón de la última nota
el instrumento roto alargando sus pautas
agitándose
levantando las teclas
buscando su invisible realidad
gotas de luz que no caían y que daban cada una su dulzura y un sabor diferente
gotas de color de espejos que emanaban ruletas sin parar
cristales con dibujos de cúpulas
un sembrado transparente en la altura
la cima redonda en la cumbre
la plaza para tocar el aire por donde paso extendido en mis brazos
y veo abajo la violencia arrastrándose
rozando por sus fatigas
dando gritos saltos dislocados
y arañazos por el suelo
la usura
sus ojos escarbados
la peste que cae por primera vez y como víctima
y aúlla en los sótanos y en los bajos de los muros.
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