Mi vida para tus ojos
tus ojos para mi vida,
mi vida para tus besos,
tus besos para mi herida.
Mi herida para los versos,
los versos para una rima,
que arrima entre tus sueños,
los sueños que se hacen vida.
La vida que deja huella,
la vida que resucita.
Mis nubes para tu cielo,
tu cielo que es mi guarida,
guarida que ya hace tiempo
tornó mi cielo en tu brisa.
Tu brisa para mi rostro,
mi rostro para tus días,
tus días para mi alma,
mi alma pa’ tu sonrisa.
Sonrisa que deja huella,
sonrisa que resucita.
Por eso digo mi vida
que mientras tus ojos quieran
verán mi sonrisa
volar por entre tus penas.
Tus penas para mis manos,
tus manos para mi entrega,
mi entrega que por su acaso
resulta de una manera.
Manera tan imperfecta,
manera que no hace caso,
y el caso es que a mi manera
me entrego sobrio y descalzo
Descalzo que deja huella,
descalzo que deja rastro.
El rastro queda en los otros,
es rastro que se hacen muchos,
los muchos que se hacen pocos
si dejan caer al mundo.
Pero el mundo para tus ojos,
tus ojos para mi herida,
mi herida para tus besos,
tus besos para mi vida.
La vida que deja huella,
la vida que resucita.
Por eso digo mi vida
que mientras tus ojos quieran
verán mi sonrisa
volar por entre tus penas.
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