Diálogo amoroso
y a tí mi libre condición someto,
soy un hombre sin pan ni poderío,
sólo tengo un cuchillo y mi esqueleto.
Crecí sin rumbo, fui mi propio dueño,
y comienzo a saber que he sido tuyo
desde que comencé con este sueño,
antes no fui sino un montón de orgullo.
Soy campesina de Coihueco arriba,
llegué a la nave para conocerte,
te entregaré mi vida mientras viva
y cuando muera te daré mi muerte.
Tus brazos son como los alhelíes
de carampangue, y por tu boca huraña
me llama el avellano y los raulíes.
Tu pelo tiene olor a las montañas.
Acuéstate otra vez a mi costado
como agua del estero puro y frío,
y dejarás mi pecho perfumado
a madera con sol y con rocío.
¿Es verdad que el amor quema y separa?
¿Es verdad que se apaga con un beso?
Preguntar al amor es cosa rara,
es preguntar cerezas al cerezo.
Yo conocí los trigos de Rancagua,
viví como una higuera en Melipilla,
cuanto conozco lo aprendí del agua,
del viento, de las cosas más sencillas.
Por eso a ti, sin aprender la ciencia,
te vi, te amé, y te amo bienamada,
tú has sido, amor, mi única impaciencia,
antes de ti no quise tener nada.
Ahora quiero el oro para el muro
que debe defender a tu belleza,
por ti será dorado y será duro
mi corazón como una fortaleza.
yo conocí los trigos de Rancagua,
viví como una higuera en Melipilla,
Me gusta oír tu voz que corre pura,
como la voz del agua en movimiento,
y ahora sólo tú y la noche oscura,
dame un beso mi amor, estoy contento,
beso a mi tierra cuando a ti te beso.
¿Volveremos a nuestra patria dura alguna vez?
El oro es el regreso
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