Todo me va bien
volar hasta Marte, o a ninguna parte.
Ser más amable con mis amistades,
incluso yo creo que podrías amarme.
Podría tener todo lo que uno quiere,
lo que no se tiene: ser invencible,
no ser un desastre,
dejar de querer,
dejar de pegarme un disparo en la sien.
Podría respetar hasta mis ideales,
no ser moldeable, ser más persistente,
no estar tan ausente, controlar mi mente,
quererme, respetarme.
También podría ser recargable,
no arreglarme a golpes,
mucho más decente,
menos decadente, más inteligente,
acertar el andén cuando coges un tren.
Pero todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Querría ser anónimo, un pájaro invisible,
no querría darme el puto asco que me doy.
Querría perdonarme por ser un ser horrible,
podría ser más justo, en ello estoy.
Podría ser más fuerte, más valiente,
echarme el mundo a las espaldas, como Atlas.
Quiero acabar las cosas que tengo pendientes
y otras pendientes de empezarlas.
Querría haber dejado de crecer,
querría estar limpio, sobrio, sano.
Querría detener el mundo, nunca envejecer,
y que Aliyah nunca me soltara la mano. Querría
que nunca le pasara nada malo.
Podría
matar al que le hiciera algo malo.
Podría
esconder el cuerpo a la policía.
Lo haría:
en ácido yo lo disolvería. Querría
agradecerte y agradecer la suerte de tenerte, y
tenerle menos miedo a la muerte, y
tener yo la respuesta a interrogantes
gigantes que hay en mí.
Pero todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
No quiero temer mis errores
y ser más paciente y abierto de mente.
Ser juez y parte de mis decisiones por una vez.
Si se puede, quisiera tener buena suerte
ir siempre de frente,
soy una manita faloide
luchando contra mi serpiente
dentro de mi mente. Constantemente,
repite esta frase valiente:
Sigue adelante.
No puedes cambiarte,
o ser más ocurrente, gramaticalmente,
o tener grandes dotes, como vidente.
Lo veo claramente:
quisiera poder disfrutar el presente,
sabiendo que lo que se viene no será terrible.
¡Qué horrible! En resumen, que yo
quisiera ser diferente.
Pero todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Querría ser mejor amigo,
o por lo menos ser
el mejor amigo de alguien.
No ser tan raro, ni tan rallado, ni tan callado,
ni estar cansado de buscar respuestas en el aire.
Podría ser más simple, creer en la versión oficial,
tener más fe en la ciencia
y no pensar que aquí solo se avanza en lo militar
y en el control de las conciencias.
Podría ser un poco menos mal pensado
y no entender las noticias al revés,
siempre buscando un sentido enrevesado.
Quería ver el mundo tal y como es.
Quería ser más tonto todavía,
tener menos prontos, sentir mejoría. Querría
saber que avanzo, que estoy mejor que ayer.
Quiero que me mires a los ojos y me digas
que todo va a ir bien.
Todo va a ir bien.
Todo va a ir bien.
Todo va a ir bien.
Y es que todo me va bien.
Ay, ¿quién pudiera
llegar mucho más lejos?
¿Parecer más cercano?
Casi, casi humano.
Saber decir "sí,
yo te quiero también".
¿A dónde iré?
Quien siembra tempestades
se convierte en un pez...
¡Qué estupidez!
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
Todo me va bien.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
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Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.