Compañera
que me arropa
y después me desabriga.
La más clara y oscura,
la más verde y madura,
la más íntima,
la más indiscreta.
La canción me da todo,
aunque no me respeta:
se me entrega feliz
cuando me viola.
La canción es la ola
que me eleva y me hunde,
que me fragua
lo mismo que me funde.
La canción compañera,
virginal y ramera.
La canción.
Comenzamos un día,
en los tiempos
de siempre y todavía.
Comenzamos felices
a juntar cicatrices,
como buenas señales
de los años.
Y peldaño a peldaño
levantamos paisaje
sin excusa, sin ruego
y sin ultraje.
¿Quién se atreve a decirme
que debo arrepentirme
de la esperma quemante
que me trajo?
Porque sangra de abajo
yo no vendo ni rajo
mi pasión.
Entre drama y comedia
he llegado trovando
a la edad media.
Torpe, pero sincero,
aún no soy caballero
(y que el cielo
me libre de cordura).
No me embriaga la altura
ni me aburren los sueños.
No es por moda
que estallo
y que me empeño.
El amor sigue en brete
y el camino a machete,
mas no lloro por tal
ni me amilano,
si conservo mis manos,
mi sudor y el humano
corazón.
(1987)
Partiendo de que es una canción a mis canciones, podría pensarse que el título debería ser HIJAS, o algo así. Pero, en mi caso, calificar de simple y llana paternidad la relación con mis canciones, más que injusto hubiera resultado estafa. Es cierto que por mi culpa, mis canciones han venido al mundo a correr toda suerte de riesgos; pero, así mismo, ellas me han alumbrado para un destino semejante.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.