La profesora de teatro


Se la llevaron renga y por la fuerza bruta,
yo no la vi, pero ¡ay de quién me lo discuta!
Los libros de teatro fueron olvidados,
hicieron una pira con los egresados.
Su casa fue tomada por la inquisición.

Trajeron a Zoonosis porque el perro muerde.
Su casa más que casa siempre fue un albergue.
Nos inició en el rito casi espeluznante
de las sectas secretas del amor al arte
de la droga pesada de la creación.

Mi profesora está tan mal,
como una peña literaria.
Yo voy a verla al hospital,
a comulgar con su malaria.
Le llevo cerveza escondida
en los análisis de orina
y el canabis camuflado
en un cigarro Popular.
Y hace bien, que estoy en vía
de ir hacerle compañía
a ese lugar.


Yarini se perdió en un baño clausurado,
y Káiser se comió la cuota del mercado.
Lo devoramos todo como las tambochas,
le dejamos la vida y la esperanza mocha,
anemia progresiva y síndrome de alcohol.

Y aunque ya estaba desahuciada y sin bombillos
le abrió su puerta a los negros de Romerillo.
En aquel palacete hecho de barajas
le dieron regular y ella pidió la baja
y se mudó a la casa de François Villon.

(1999)

Versión de Frank Delgado
Idiomas

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.