Saludos a todos
que me da aliento y el don
de cantar una canción
sencilla como los peces.
Saludo amorosamente
a mi inolvidable madre.
Después saludo a mi padre
que se alejaba sonriente.
Saludo a mi único hermano
y a mi hermana que es menor.
Les mando un rayo de sol
cuando no tienen verano.
Saludo a mis hijas bellas
que miran con ojos tiernos.
No saludo ningún yerno,
me voy por la carretera.
Saludo ahora al sobrino
por su dulzura y talento.
Pa’ la sobrina argumentos
a la altura de su estilo.
Saludos a la Violetita,
la más nuevita de todos,
una versión a su modo
de la ternura chiquita.
Saludo a los que me escuchan
y se preguntan quién es.
Yo soy la misma mujer
de pelo largo y flacucha.
Saludo a uno tíos míos
por viejos y originales.
Detrás de unos matorrales
saludo al nieto que es mío.
Saludo a quien no me quiere
por razones no tan claras.
Cae la lluvia en mi cara,
me olvido de lo que hiere.
Saludo al que me hizo seña
y se agarró a mi pañuelo.
Se quedó con el pañuelo
y se quedó con la dueña.
Saludo al fin a mi perro
que me cuida y no me ladra
y al pajarillo que aguarda
que me despierte primero.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.