El día que la noche se perdió
me fui corriendo a buscarla
a los lugares que una vez
creímos haber encontrado.
Ese día las estrellas
no quisieron saludarme,
la senda de raíles
no delató mis zapatos
y el camino de regreso
fue más largo que otras veces.
La noche se ha perdido
y no sé dónde se encuentra esa noche.
El día que la noche se perdió
me fui corriendo a buscarla
en los clavos de mis botas,
en mi camisa amarilla,
en el pelo, en las uñas,
en todos mis poros vivos,
en el olor que conservo
en las palmas de las manos
a yerba fresca del campo.
Parece como que el Sol
se ha detenido de pronto,
parece que se acabaron
los crepúsculos y auroras,
que el mediodía es eterno,
que la luna está de luto,
que no quiere ver a nadie, parece.
Qué pena del triste grillo
que no volverá a cantar
si no regresa la noche,
qué pena de los que sueñan.
Qué pena de los poetas,
qué pena de tanto y tanto.
Qué pena que la noche se ha perdido
y no sé dónde se encuentra
esa noche, esa noche, esa noche.
(1970)
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.