Adán y Eva
Más tarde quiso poner
Dios a las cosas nombre,
y fue tras de mucho ver
que púsole Adán al hombre.
Pero lo vio tan solito
que, rascándose una ceja,
pensó: "A este pobrecito
le haremos una pareja".
Después hizo a Adán caer
en sueño largo y profundo,
y así nació la mujer,
de una costilla al mundo.
Parece que al despertar Adán
hubo discusiones,
porque Eva quería llevar
en casa los pantalones.
Yo no sé, quiero aclarar,
quién los lleva o no los lleva,
pues sólo vine a cantar
la canción de Adán a Eva:
Adán:
Quien me ve con mi mujer
si no es casado se casa,
pero quien llega a mi casa,
si es casado echa a correr.
Eso no es una mujer,
eso una tintorera,
tiene genio de pantera
y arranques de Lucifer.
Y si la vieran cómo se pone,
cómo se pone esa bandolera,
gritándome dondequiera,
ay, dondequiera de esta manera:
Eva:
"Adán, ve a buscar el pan,
Adán, ve y cuela café,
Adán ponte a cocinar
y me friegas los platos después".
Narrador:
Y de un lado para otro
va corriendo el pobre Adán,
¡y después que me hagan cuentos
del paraíso terrenal!
Coro:
Vamos a comer temprano
porque me huele a visita.
Siéntate pues a la mesa
y cómete la manzanita.
Eva:
¿Quién es?
¿Quién es?
Ángel:
Abre la puerta, mujer pecadora,
que viénete Dios a botar
por infringir las normas vigentes
del código familiar.
Pues las labores domésticas
deben ser compartidas por igual;
y oye este consejo que te doy, Adán:
¡Castígala, a ver si no barrería!
¡Castígala, a ver si no fregaría!
¡Castígala, por fresca y por relambí'a!
¡Castígala! Ay, ay, ay...
Y ahora... llévatela,
váyanse por la sombrita
que la Tierra no es chiquita
y siempre cabe uno más.
Como manda el Señor:
"A ganarse su sustento",
se acabaron ya los cuentos
que el Edén se terminó.
Narrador:
Y me pregunto yo
qué habría sido, pues,
de resultar que Dios
en vez de hombre es mujer.
Si no habría que empezar
esta historia otra vez,
pues todo habría sido al revés.
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