El arca de Noé
En estos tiempos remotos
de los que les hablo yo,
fue en los que, de trago en trago,
Matusalén llegó al ron.
Con él vino a dar el mundo
en brazos del vacilón,
y Matusalén cantaba
llorando su perdición:
Matusalén:
"Fuerza de voluntad, le pido a Dios,
pa' que me ayude a dejar de beber.
Cuando me doy el primero
ya no me puedo aguantar,
el segundo es peligroso,
el tercero es más sabroso...
y en la vida hay que gozar".
Narrador:
Así empezó el gran relajo
de hacer sin mirar con quién
que el mundo si hoy está alegre,
pues mañana lo está también.
Coro:
Ay, Matusalén, Matusalén,
hoy alegre y mañana también.
Narrador:
En eso Dios fue que se asomó
y el desprestigio del mundo vio,
y cavilando el asunto fue que dijo en alta voz:
Dios:
¿Por qué fue que Songo le dio a Borondongo?
Matusalén:
¿Por qué Borondongo le dio a Bernabé?
Dios:
¿Por qué Bernabé le metió a Mutilanga?
Matusalén:
Le dio a Burundanga, les hinchan los pies.
Dios:
Así que si sigue el relajo allí abajo
muy pronto el diluvio yo les mandaré.
Narrador:
Salve, salve, salve Dios
al divino salvador.
Aleluya, ¿quién es él?
Nada menos que Noé.
Armó su arca en esos prados
pues el diluvio no ha comenzado,
no, todavía, ave María.
Pero qué bien, qué bien, qué mal,
pero qué mal, qué mal, qué bien,
vámonos a navegar en el arca de Noé.
El primer día fue propaganda
para que vean el mundo, cómo anda,
y llegaron el segundo día
los partes de metereología.
Ahí mismo el mundo se echó a correr
a ver quién puede el arca puede coger,
y en la carrera resulta quien
llegó primero fue el comején.
Llegó corriendo el comején, tocó en el arca.... y Noé le abrió. Le preguntó:
Noé / Comején:
-Bueno chico, ¿tú quién eres?
-El comején.
-¿Cómo?
-El comején.
Narrador:
La verdad es que Noe no sabía qué clase de animalejo era ese, además era el primero que llegaba y, como él comenzaba en el negocio, se buscó un diccionario.
Noé / Comején:
-A ver si me encuentra... a mí nunca me encuentra nadie...
-Comezón... comensal...
-¡Comején!
-Comecién...
-¡Comején!
-Come..
-¡Comején!
-Comején... comején. Nombre científico: comejenus comedorus de maderus...
-Sí, ese mismo.
-...insecto parecido a la carcoma que habita en los países tropicales y que roe la madera.
-Sí, sí, sí, sí.
-La madera...
-Sí.
-¡El arca!
-Sí...
Narrador:
Noe después de pensarlo bien
se dijo "No llevo al comején.
Si hago otra arca, es inobjetable:
la haré con acero inoxidable".
Los animales hicieron cola,
mirando a quién es quien toca ahora,
pues las especies no se van todas
y nadie afuera quiere quedar.
La cosa no anduvo mal
mientras no hubo su excepción,
pero ya no hay regla fija
cuando está en cola la creación.
Estaba la rana sentada (...) su entrada a la puerta del arca,
como Noé no la dejó pasar, salió la mosca y la pudo colar.
La mosca a la rana, la rana sentada (...) su entrada a la puerta del arca,
cuando la mosca no podía pasar, su amigo el mono la pudo colar.
El mono a la mosca, la mosca a la rana, la rana sentada (...) su entrada a la puerta del arca, y como el mono no podía pasar, su amigo el chivo lo pudo colar.
El chivo al mono, el mono a la mosca, la mosca a la rana, la rana sentada (...) su entrada a la puerta del arca, y cuando el chivo no podía pasar, su amigo el gallo lo pudo colar.
El gallo al chivo, el chivo al mono, el mono a la mosca, la mosca a la rana, la rana sentando (...) su entrada a la puerta del arca, y cuando el gallo se quiso colar... un periquito se puso a gritar:
Periquito:
"Cuida'íto, compay gallo, cuida'íto:
Aquí, donde usted me ve,
tan flaco y tan chiquitico,
le parto a cualquiera el pico,
cuida'o con colarse usted".
Narrador:
Ahí mismo vino la piñacera,
el cocotazo y el pescozón,
entraron animales de afuera,
la bronca se generalizó.
Fue cuando Noé también
se embulló a participar
que en el arca quiso entrar
nuevamente el comején,
el comején otra vez...
Los piojos en asamblea estaban
porque del arca el lugar no hallaban;
el piojo jefe lo preguntó
y así un piojito le contestó:
"Está p'allá, está p'allá..."
Todos en masa esa dirección
toman corriendo sin dilación,
pero el piojito que armó la fiesta
el arca halló en dirección opuesta.
Así en el mundo los hay
que una ley sola obedecen:
la ley del que vive más
aunque traicionen toda la especie.
Preguntando, por curiosidad,
¿el comején pudo al fin pasar?
Pues resulta que doña Polilla, su prima,
le resolvió la astilla.
Y, como todo buen mortal,
cuando llegó el comején
al ver contante y sonante,
Noé sólo dijo: "Dale, pasa, pasa, pasa, pasa, pasa, hijo".
Amén.
El diluvio al fin llegó
y de agua al mundo llenó.
Y todos, a salvo ya,
dan gracias al Señor.
Y el comején aguantó un mes,
más no podía,
de hambre moría:
se hundieron todos...
¡Ave María!
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