Ínriri cahuvial
Envuelta en un remolino de alas,
te vi primero.
Vi el resplandor de tus ojos
y vi tu pelo.
Cabellera de noche clara
con tabonucos vueltos luceros,
vueltos cometas;
y ojos en los que arden llanos y cerros
con quemazones alucinantes
de cucubanos revoloteando sobre un espejo.
Borrando todo sobre mi frente
pasó un recuerdo que ya no era solo recuerdo.
Llevando todo consigo, todo,
pasó una ráfaga que ya no era tan sólo viento.
Bajo tu pelo, bajo tu frente, bajo tus ojos,
que no eran ojos, ni era ya frente, ni aún era pelo,
sino ramaje, sino rocío que me miraba desde las hojas,
hacia esa forma que era tu tronco siendo tu cuerpo,
se fue volando lo que yo era,
lo que yo he sido:
con las dos alas,
y con las uñas,
y con el pico del carpintero.
Del libro ”Yerba Bruja” (1957)
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