El tambor de Gutiérrez
como un moscardón que vuela y vuela,
con alas de fuego, mi tambor quema.
Quema y quema,
el dedo y la yema,
el niño triste de tus caderas,
el pie descalzo y la luna roja,
mi tambor quema el vaso y el vino,
arden las sombras del conventillo
y las cadenas de tu corpiño.
Deja tu tambor Gutiérrez
y no toques más que ninguno duerme,
deja tu tambor Gutiérrez
y no sueñes más con lo que no tienes.
Tú solo tienes el carrito
y la yegua blanca,
tú solo tienes el solcito
y la calle larga
pa vender sandías
bien coloradas,
la boina en los ojos
y el sol en la espalda.
Deja tu tambor Gutiérrez
que no se puede dormir.
Mi tambor me mira
quiere que le pegue,
mi tambor me llama,
mi tambor me quiere.
Que no toque el negro
por cuatro vinteles.
Mi tambor me mira,
mi tambor me duele,
que se queme el carro
que se queme todo,
mi tambor me llama
mi tambor es loco.
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