El caballo de Atila
por los difuntos no he de votar.
Los seis lanceros y el bengalí
son para el pueblo como Caín.
Son siete nombres, son siete muertos
resucitados por los banqueros,
siete cabezas, limpias, peinadas
con las ideas bien afeitadas.
El caballo y Atila
son un mismo animal
que nos quiere salvar.
Cada voto que arranquen
es un paso hacia atrás
contra la libertad.
Gesto y palabra bien aprendida
soy el estado, la calle es mía,
yo soy el orden, justicia y centro
son el ombligo del universo.
Todos sabemos: son responsables
de algún disparo contando el aire,
de alguna fecha bañada en sangre,
de sus humores ingobernables.
Que dé su voto el terrateniente
que se lo niegue quien sea consciente.
Que sepan todos que nos jugamos
todo el futuro o el de unos cuantos.
Que no nos vengan con predicciones,
no hablen de guerra ni de traidores.
Mientras jalean, templan cañones
por si llegaran tiempos mejores.
Que den su voto los usureros
los que amasaron gloria y dinero
entre miserias, cárceles y hambre,
que den su voto los responsables.
Pero ninguno tuyo minero,
trabajadores del mar, obreros,
profesionales y comerciantes,
no les entregue tu voto el miedo.
No es su voz la que habla con sonsonete
que todo esta grabado en Plaza de Oriente.
Bajo un cielo plomizo de arena y muerte,
bajo cuarenta siglos de someterse.
Ya retornan los brujos al escenario
ya les darán las urnas lo que me callo.
Que veamos sus caras a plena luz
y la marca en la frente del ataúd.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.