La gran partida
tengo mi opinión, si aspiro a la belleza
como meta y revolución...
Si además estoy cantando
y acepto el deber de no ser cobarde,
pido la palabra y me exijo no callar.
Me entristecen. ¿Qué está pasando?
Me encantaría estar alucinado pero veo
que hay hombres enemigos de la humanidad.
La gran imagen de la libertad se queda de piedra
cuando la nombran los que trafican con la muerte
y el hambre por todo el planeta, los que la ahogan.
El “rostro pálido” está contento, controla todo el mundo
con argumentos de peso, celebra la victoria de sus mísiles inteligentes.
Le han preparado un gran discurso, la trampa del “nuevo orden justo”.
La bolsa se recupera contra más de cien mil difuntos.
La gran partida que se está jugando
es la de la Tierra, la de la vida.
La noche o el día, la ley del dinero
o la ley que nos une a la naturaleza.
Poder corrompido, están jugando sucio, trucando las imágenes.
Doble moral y doblemente salvajes.
Su ideal: negocio mortal, consumo, sabotaje,
[M1]escaparate, riqueza miserable.
Y si lo que pasa es inhumano,
realismo es cambiar la realidad y seguir soñando.
Y lo que pasa es tan inhumano
que realismo es cambiar la realidad para seguir soñando.
A contrapunto, contra la corriente, si aún puedo,
si todavía queda tiempo.
Estoy viendo como llora el mundo. No me da igual,
que está herido de muerte.
Aspiro a la belleza y propongo revolución.
Aspiro a la belleza y propongo.
Traducción: Mercè Climent
El cantautor barcelonés Enric Hernàez ha muerto a los 68 años. Considerado uno de los nombres más personales de la generación posterior a la Nova Cançó, exploró con libertad estilos como el pop, el jazz, la bossa nova y el rock, así como la musicalización de poesía.
El Covard (El cobarde) es el décimo disco publicado por el cantautor catalán Josep Andújar “Sé”. Incluye una habanera titulada Onades dins del cor (Olas en el corazón), escrita por el autor con música de Llorenç Fernández, canción que encarna la esencia de este nuevo trabajo realizado por un artista ligado a sus orígenes, al mar Mediterráneo, a la “Cançó de taverna” y marinera, a una cultura de tierra y mar que tras sus muchos años de oficio sigue aflorando en todas sus composiciones.