Nada que tirar


Sin sus cabellos lisos, me parece evidente
que iré de cabeza para saber de dónde sopla el viento .

Todo es bueno en ella, nada hay que tirar.
A la isla desierta, todo te lo tienes que llevar.


Sin sus mejillas, no sé cómo subsistir:
son manzanas relucientes para la sed del camino.

Sin su cuello, mi cabeza perdería la mejor almohada,
y, como todos saben, dormir en el suelo no es cosa nada sana.

Sin sus muslos ¿cómo lo haré mañana,
si pierdo el equilibrio, para poderme agarrar?

Tiene muchas otras cosas que animarían a la gente,
pero me niego a exhibirlas aquí, públicamente.

Hay muchos otros encantos que dejo en el tintero.
Un curso de anatomía, no es aquí donde lo podréis seguir.

Es su debilidad: siente afecto por su cuerpo
y nunca aceptaría perder ni un trocito.

Es una mujer susceptible y llena de orgullo:
o la tomas entera, o mejor dejarlo correr.

(1969)

Versión de Georges Brassens
Versión de Miquel Pujadó
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La traducción de esta canción ha sido realizada a partir de la adaptación al catalán de Miquel Pujadó, no del original en francés.

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