Vivir
podría vivir ignorando el tiempo inútil que hemos perdido,
mi muerte entre cipreses, haciéndome tierra lentamente.
Podría vivir sin saber de los árboles, aquel canto secreto que
escucho cuando la luz se adormece, y el agua clara de Rimbaud,
los suaves nocturnos de Chopin, Bach, Mozart o Ravel
Podría vivir ignorando los años que me van secando la piel,
y dos laúdes cruzándose en la mar, la fría tumba de un compañero,
las dos rosas que le han puesto cubriendo el plomó que lo enterró.
Podría vivir sin luchar por aquello que creo nos corresponde:
un aire nuevo para respirar...
pero aún siento cada mañana un sol que nace entre mis dedos,
un resplandor que me hace vibrar, vivir, vivir.
Podría crecer siendo extraño aquel poeta decadente
esclavo de un arte que me incita, o a la humedad de mis calles,
la lengua que amo tanto, el aroma de un amor lejano...
Podría escribir sin dolor huyendo del odio que almaceno,
podría escribir sin dolor..., largos silencios en las canciones,
tiernas historias, versos blancos, morales triunfantes inconscientes.
Traducción: J. M. Caballero Bonald
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