Maitia nun zira
¿dónde te has perdido? ¿Acaso ha cambiado tu designio?
Me dijiste, una y otra vez que eras mía.
Soy la de siempre, no he cambiado, mi corazón decidió amarte a ti.
Un padre celoso ha provocado esto.
Él me priva de verte y hablar contigo.
Padre celoso, mandas a tu hija, como si huyese de mí, a ese convento.
De todos modos no ingresará monja. Mantenemos nuestra palabra,
nos hemos prometido, es la pura verdad.
Ven a verme cabalgando en tu caballo, ven a consolarme,
a escondidas de mi padre. Tengo cumplidos veinticuatro años,
dentro de otro más, ya no tendré que preocuparme de mi padre.
A todas las hijas les digo: "fijaros en mí, haced lo que yo os digo.
Mientras son jóvenes, la disciplina es buena!
Cuando sean mayores, será tarde entonces; bien que lo sé".
La canción de amor más extendida, seguramente, de Iparralde. No habrá vasco que no la haya, al menos, tarareado alguna vez. Los amantes a los que, a veces, separa la religión, en esta ocasión, el convento los une más estrechamente. Por suerte, los padres celosos no siempre salen ganadores.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.