Novedad discográfica
Sílvia Pérez Cruz publica «Oral_Abisal»
La cantautora catalana Sílvia Pérez Cruz regresa tres años después de su último disco de canciones propias con un trabajo profundamente conceptual que explora los límites entre lo íntimo y lo desconocido, entre la materia y el espíritu, a través de quince composiciones que transitan entre la luz de lo cotidiano y las profundidades de la búsqueda interior.
La cantautora catalana Sílvia Pérez Cruz regresa tres años después de su último disco de canciones propias con un trabajo profundamente conceptual que explora los límites entre lo íntimo y lo desconocido, entre la materia y el espíritu, a través de quince composiciones que transitan entre la luz de lo cotidiano y las profundidades de la búsqueda interior.
Portada del disco «Oral_Abisal» de Sílvia Pérez Cruz.
Tres años después de Toda la vida, un día (2023), Sílvia Pérez Cruz vuelve a presentar un nuevo repertorio de canciones originales. Y lo hace con uno de los trabajos más ambiciosos, introspectivos y conceptualmente elaborados de toda su trayectoria. Oral_Abisal, décimo álbum de su carrera, es un disco que se construye a partir de una dualidad permanente y que convierte esa tensión entre opuestos en el motor de toda la obra.
La cantante, compositora y productora catalana ha dedicado tres años a la gestación de este proyecto, concebido como un viaje entre dos universos complementarios. Dos espacios que no se enfrentan, sino que dialogan constantemente. Dos formas de habitar el mundo que acaban revelándose como partes inseparables de una misma experiencia.
La propia imagen del disco anticipa esa idea. En la portada, el rostro de Sílvia Pérez Cruz aparece dividido entre dos colores. El rosa y el azul. Oral y Abisal. Dos territorios simbólicos que atraviesan cada una de las canciones y que funcionan como una cartografía emocional de la obra.
Oral representa el origen. Es la casa, la mesa compartida, la canción colectiva, la madre, la mujer, la historia de amor y también el desamor. Es la madera de los instrumentos, la piel, la cocina y el refugio. Es el lugar donde comienza la identidad, el espacio desde el que se tira del hilo para comprender quiénes somos.
Abisal, en cambio, se adentra en el territorio de la búsqueda. Es la noche, los océanos profundos, lo desconocido, el sueño y la introspección. Es el metal, el cristal y el hueso. Un lugar donde los contornos desaparecen y donde la falta de luz genera nuevas formas de vida, extrañas y fascinantes. Un espacio de exploración donde las certezas dejan paso a las preguntas.
Lejos de plantear una oposición rígida entre ambos mundos, Oral_Abisal se mueve constantemente entre ellos. El disco funciona como un vaivén entre aquello que conocemos y aquello que todavía estamos intentando comprender. Entre el lugar del que venimos y el lugar al que aspiramos llegar. Entre la memoria y el deseo.
Esa dualidad conceptual encuentra una traducción directa en la música. Sílvia Pérez Cruz vuelve a asumir la producción del álbum y diseña dos arquitecturas sonoras claramente diferenciadas que, sin embargo, conservan una misma elasticidad y una misma capacidad de transformación.
Las canciones vinculadas al universo Oral se sostienen sobre armonías complejas pero luminosas. La voz se entrelaza con naturalidad con guitarras, percusiones de raíz y una cálida sección de cuerdas formada por el violín de Carlos Montfort, el violonchelo de Marta Roma y el contrabajo de Bori Albero. Son composiciones que transmiten cercanía y una sensación de hogar sonoro.
Por el contrario, el universo Abisal expande los límites habituales de su lenguaje musical. Aquí aparecen metales, flautas traveseras y estructuras más abiertas, menos sujetas a la progresión armónica tradicional. Las canciones se vuelven más líquidas, más cíclicas y atmosféricas. El espacio sonoro se amplía hasta convertirse, en palabras de la propia artista, en una especie de catedral donde conviven distintos tiempos, distintos lugares y nuevas criaturas musicales.
Algunas composiciones reflejan especialmente esta voluntad de exploración. Mar de Na Catalina se acerca a paisajes sonoros de carácter casi ambiental, mientras que Sea Creature incorpora acentos que dialogan con el jazz contemporáneo. Otras piezas, como Gelando o Líquido, profundizan en esa búsqueda de formas musicales abiertas, alejadas de estructuras convencionales y cercanas a la poesía sonora.
La diversidad lingüística vuelve a ocupar un lugar central en el universo creativo de Sílvia Pérez Cruz. Las quince canciones del disco transitan con naturalidad entre el catalán, el castellano, el portugués y el inglés, reflejando una trayectoria artística marcada por el diálogo permanente entre culturas y tradiciones musicales. El repertorio incorpora elementos de raíz folklórica y latinoamericana, como ocurre en la chacarera Chundwa, que conviven con composiciones de carácter más experimental y vanguardista.
Sin embargo, más allá de las decisiones musicales o estéticas, el núcleo de Oral_Abisal parece encontrarse en una reflexión más profunda sobre los límites. O, quizá, sobre la necesidad de borrarlos. La artista lleva años explorando territorios donde las categorías rígidas pierden sentido. Una búsqueda que ya aparecía en proyectos anteriores y que aquí alcanza una nueva dimensión.
La coreógrafa y creadora Elena Córdoba, a quien Sílvia Pérez Cruz atribuye una influencia decisiva en la comprensión de este proceso creativo, define el disco como "un salto suave entre lo frío del abismo y la calidez de una boca". Una imagen que resume con precisión el movimiento permanente que atraviesa toda la obra.
Según Córdoba, la cantante lleva tiempo utilizando la música para volver porosos los límites, para cuestionar las fronteras entre conceptos aparentemente opuestos y demostrar que, en realidad, todo forma parte de una misma materia. Esa idea recorre Oral_Abisal de principio a fin: la madera y el metal, la sed y el agua, la intimidad y la inmensidad, la carne y el hueso, la casa y el océano.
En ese sentido, el disco puede entenderse también como una invitación a aceptar la complejidad. A asumir que los viajes importantes rara vez son lineales. Que el camino entre lo conocido y lo desconocido no se recorre en una sola dirección. Y que quizá la identidad, como el agua que atraviesa simbólicamente todo el álbum, consiste precisamente en aprender a cambiar de estado sin dejar de ser la misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.