Novedad discográfica
Sandra Rehder publica «La invisible belleza»
La cantante argentina Sandra Rehder, afincada en Barcelona, presenta su décimo trabajo discográfico, un álbum que reúne tangos, milongas, boleros, coplas y canción de autor en una propuesta marcada por la madurez artística, la búsqueda de la emoción esencial y la complicidad de músicos de ambos lados del Atlántico.
La cantante argentina Sandra Rehder, afincada en Barcelona, presenta su décimo trabajo discográfico, un álbum que reúne tangos, milongas, boleros, coplas y canción de autor en una propuesta marcada por la madurez artística, la búsqueda de la emoción esencial y la complicidad de músicos de ambos lados del Atlántico.
Portada del disco «La invisible belleza» de Sandra Rehder.
Sandra Rehder celebra un cuarto de siglo de vida artística en Barcelona con la publicación de La invisible belleza, su décimo disco. Un trabajo que nace de un proyecto previo en forma de libro de poesía y que ahora encuentra una nueva dimensión a través de la música. Más que una recopilación de canciones, el álbum se presenta como una mirada al camino recorrido, una obra que resume años de experiencias compartidas, de encuentros musicales y de una manera muy particular de entender la canción.
Desde su llegada a Barcelona hace veinticinco años, Rehder ha desarrollado una trayectoria ajena a las modas y a las tendencias pasajeras. Su trabajo siempre ha estado ligado a una búsqueda personal que encuentra en el tango, la milonga y la canción de raíz un espacio natural de expresión. En La invisible belleza esa búsqueda continúa, pero lo hace desde una perspectiva marcada por la experiencia acumulada y por una mayor profundidad interpretativa.
El repertorio reúne canciones de amor y de pérdida, de melancolía y desgarro, construidas desde una mirada que no busca el efectismo sino la verdad emocional. Sandra Rehder vuelve a situarse en el territorio del tango y la milonga, géneros que forman parte de su identidad artística, aunque el disco amplía sus horizontes incorporando también aproximaciones a la copla, al bolero y a la canción de autor.
Entre las piezas incluidas aparecen clásicos revisitados junto a nuevas composiciones. El álbum recupera obras como Somos, de Mario Clavell, o Vete de mí, de Virgilio y Homero Expósito, dos referencias fundamentales del repertorio latinoamericano que la cantante aborda desde una lectura personal. También destaca la presencia de Arrabalera, de Sebastián Piana y Cátulo Castillo, una pieza asociada históricamente a la interpretación de Tita Merello y que Sandra Rehder afronta desde una intensidad expresiva que dialoga directamente con el espíritu de la obra original.
Uno de los momentos más singulares del disco llega con Un núvol blanc, de Lluís Llach, una incursión en lengua catalana que amplía el mapa emocional del álbum y que conecta con la realidad vital de una artista que ha desarrollado buena parte de su carrera en Cataluña.
La expresividad constituye uno de los ejes fundamentales de La invisible belleza. Las canciones están construidas desde la economía de recursos y la búsqueda de la esencia. En varios momentos del álbum la voz aparece acompañada únicamente por un contrabajo o por instrumentaciones mínimas que permiten que cada matiz interpretativo ocupe el centro de la escena. Lejos de producciones recargadas o de grandes artificios sonoros, el trabajo apuesta por una desnudez musical que pone el foco en la canción y en su capacidad para transmitir emociones.
Esa búsqueda de la sencillez no implica renunciar a la riqueza musical. Al contrario. Cada tema encuentra su propio equilibrio gracias a un trabajo colectivo que reúne a destacados músicos de distintas procedencias. Participan en el disco Adrián Fioramonti, Alejandro Di Costanzo, Álvaro Pérez, Anne-Sophie Vallvé, Cecilia Zabala, Elbi Olalla, Ezequiel Acosta, Horacio Fumero, Mariano Olivera, Nico Pérez, Olvido Lanza, Santi Carbone y Silvio Zalambani, configurando una nómina de colaboradores que refuerza el carácter internacional del proyecto.
La presencia de estos músicos convierte el álbum en una auténtica obra colectiva. Cada intervención aporta matices distintos a un repertorio que se mueve entre la tradición y la reinterpretación contemporánea, siempre manteniendo la coherencia de una propuesta construida alrededor de la voz de Sandra Rehder.
El título del disco parece resumir la filosofía que atraviesa toda la obra. La invisible belleza habla de aquello que permanece más allá de lo evidente, de las emociones que se esconden detrás de cada historia y de los vínculos que se construyen a lo largo del tiempo. Una idea que conecta tanto con las canciones como con el propio recorrido artístico de la cantante.
La edición se completa con una portada realizada por la artista argentina Noe Gaillardou, responsable de traducir visualmente el universo de un trabajo que mira hacia atrás para comprender mejor el presente y que encuentra en la canción un espacio donde nada parece sobrar y donde cada elemento ocupa exactamente el lugar que le corresponde.
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